miércoles, 28 de octubre de 2015

Hoy va de hijos de puta

Decía Fito Paéz: "....el mundo está lleno de hijos de puta y hoy especialmente está llena la ruta..." Imagino que Etiopía tiene el número de hijos de puta que, proporcionalmente, corresponde a su población. Lo curioso es que yo voy tropezando con todos ellos en mi caminar. Allá donde hay un hijo de puta tengo la innata capacidad para entablar algún tipo de relación en la que el sujeto tenga oportunidad de demostrarme lo hijo de puta que es.

La intención era partir hacía a Addis esta mañana. El domingo tuvimos una oferta de un chófer de una guagua turística para llevarnos directamente por 700 birr por cabeza. Tuvimos que declinar tal oferta porque no habíamos visto las iglesias con el fallo de internet y el acceso al dinero que ya he contado. Le pasamos el contacto a nuestros amigos argentinos que si lo pudieron aprovechar. Ese conductor se nos ofreció a pagar el hotel y cobrar el importe más su transporte una vez arribado a Addis. Un tipo legal.

Ayer, agotada nuestra estancia en Lalibela intentamos encontrar otro conductor en los alrededores del hotel 7 Olivos. Como tenemos el imán patentado para personas de mierda pues se ve que dimos con el más mierda. Empieza pidiendo 100birr más que el anterior pero tampoco vamos a ponernos a discutir por 4,75€ de diferencia cuando lo que queremos es llegar a la capital cuanto antes. Es nuestro último trayecto y la idea es no tomar un bus local porque estamos cansados de sus incomodidades y un lujo de bajar en una buena guagua o en un todoterreno desconsuela.

Primero nos dice que nos recoge a las 4:00 y nos lleva directo. Le decimos cual es nuestro Guest House para que nos recoja. Se presenta por la tarde y nos cambia el itinerario. Nos lleva a Weldiya, ahí hacemos transbordo y otro coche nos lleva a Addis. Nos pide la mitad por adelantado, como soy idiota y el señor de ayer confiaba en nosotros pues aplico la misma política de confianza. Mientras estamos cenando aparece el colega otra vez. Ahora es que el coche tiene que ir al taller por la mañana y nos recoge a las 9:30....paciencia.

Esta mañana a las 9:30 con todo listo y ha aparecido el coche con el conductor a las 12:30! Un Toyota Land Cruiser Station Wagon con ruedas de bicicleta y desvencijado pero al menos cómodo. Con él cruzamos la carretera de tierra que separa Lalibela de Weldiya. La misma que hemos hecho con la guagua local el sábado pasado pero ahorrando dos horas en el trayecto. Llegamos a esta perdida localidad que apenas figura en el mapa. Ya no te habla el que te trajo sino que hay otros cinco intermediarios. Uno me dice que el coche viene en camino. Entiendo por coche algo similar a lo que nos trajo que fue lo convenido....cuando aparece una Toyota Hiace cargada como un burro.

La idea es que me haga los 600kms embutido como una sardina pagando los 800birr restantes y sin pasar ni un poquito de vergüenza. Nos encontramos con un pibe que nos hizo de asistente en nuestro primer paso por aquí camino de Lalibela. Uno de esos buscavidas que pululan en todos los puntos en los que puede pasar un blanco. Te echa una mano y se lleva su propina. Nos señala donde está la oficina de las guaguas y ya tenemos boleto para 4:30. El resto del dinero que debíamos dar al zángano vividor lo hemos invertido en una habitación de hotel y en cenar. Pierdo un día de estar en Addis pero este no se lleva mi plata.

Así estamos en un pueblo que no debe figurar ni en wikipedia donde el hotel no tiene wifi y donde el censo de camiones debe superar al de personas. Atractivos cero. Hemos ido a cenar a un hotel de los que parece bueno, si te llevas por el precio, con la única intención de parasitar la señal de wifi. Había fiesta, todos los modelos de Toyota en todoterreno estaban en el parking frente al hotel, luciendo adhesivos de UN, Fao o Save the Children. Baile y buffet para unos que no parece que lo pasen mal. Al final los milicos que vigilaban la entrada terminan con los restos del buffet.

Alguien me intentó justificar lo alto de los precios en no sé qué de los impuestos pero sigo pensando que cuando te intentan robar es porque el tipo es un hijo de puta. Por cada hijo de puta en Etiopía encontramos un montón de gente buena pero los hijos de puta siempre destacan más que la gente buena. No hay más que mirar el gobierno de mi país.

Hoy gracias a un hijo de puta hemos conocido la historia de Meki que quizás nunca tendrá un Toyota Land Cruiser pero tiene Humanidad y eso no se compra ni a precio de farengi.

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